Apicultura

apicultura1En las Islas Canarias existen alrededor de 1.000 personas que se dedican, de forma profesional o aficionada, a la apicultura. El número de explotaciones registradas oficialmente supera las 900 y el número de colmenas existentes en el Archipiélago es de más de 24.000. En cuanto a la producción de miel, obtenida casi en su totalidad de forma artesanal, y con alta calidad, se eleva hasta las 450 toneladas anuales, dedicadas fundamentalmente al consumo local. Muchas veces, el subsector apícola se contempla como un ingreso complementario en la renta de los agricultores, o como afición.

La flora endémica de Canarias, junto con la escarpada orografía, constituyen factores que determinan que las abejas elaboren mieles singulares, únicas en el mundo, como la de Tajinaste, Retama del Teide, Brezal, Castaño, Aguacate, Barrilla o Relinchón, entre otras.

apicultura4El mayor tesoro que posee la apicultura de las Islas Canarias es una raza autóctona, la Abeja Negra Canaria, escindida hace unos 200 mil años de un brazo común que la emparenta con las abejas africanas, que ha desarrollado unas características genéticas que la hacen única.

Esta raza de abeja ha logrado un nivel de adaptación al medio excelente, ofreciendo altos grados de productividad y de mansedumbre, elementos muy valiosos. Las producciones de miel son el sustento del apicultor y la ausencia de agresividad es un aspecto esencial en un territorio como Canarias, donde resulta muy complicado habilitar explotaciones alejadas de los núcleos de población. La Abeja Negra Canaria está presente en todas las islas salvo Fuerteventura y Lanzarote, aunque la progresiva importación de otras razas foráneas ha ocasionado un grado de hibridación que varía en cada territorio.

apicultura3La evolución del sector apícola en nuestra región ha sido notable en las dos últimas décadas, en las que se ha pasado de las explotaciones tradicionales a otras más modernas. También se ha producido la incorporación de apicultores jóvenes, con nuevas ideas, aunque la edad media de las personas que ejercen la apicultura es aún elevada, por lo que el relevo generacional sigue estando comprometido. Por otro lado, el sector valora positivamente las ayudas recibidas a través del Poseican, aunque también se señala la necesidad de establecer mecanismos excepcionales en años de baja producción (determinada por la climatología adversa, escasa floración o incendios forestales).

Respecto a los canales de comercialización, las mieles locales no suelen tener cabida en los supermercados o grandes superficies, ya que estos establecimientos prefieren decantarse por marcas blancas o mieles producidas a gran escala, que les aportan mayores beneficios económicos. Así, a los productores locales normalmente ven dificultada la posibilidad de apertura dentro de este mercado de la alimentación, quedando relegada la presencia de sus productos a la venta directa, los mercadillos del agricultor, fruterías y tiendas de exquisiteces. De esta manera, la producción es mayoritariamente adquirida por un sector de consumidores que se decantan por los productos saludables, naturales, de alta calidad y sabor diferenciado. También los turistas representan un nicho de mercado interesante.

apicultura2Las mieles importadas, debido a los procesos de pasteurización, pierden buena parte de sus propiedades, lo que da como resultado un producto que no tiene identidad, ni variación; algo que no ocurre con las mieles locales. Así, los apicultores canarios apuestan por una mayor promoción de sus mieles, de calidad superior y elaboración artesanal. Además, se presentan adecuadamente envasadas y etiquetadas.

Tanto la Miel como la Jalea Real, el Polen y el Propóleo son productos que presentan numerosas propiedades nutritivas y saludables, siendo muy apreciados para uso medicinal. Incluso los aguijones de las abejas se emplean en la medicina alternativa, por sus propiedades terapéuticas.