Avicultura

El subsector avícola tiene una gran importancia en las Islas Canarias, con la existencia de explotaciones dedicadas tanto a la producción de carne, como a la explotación de gallinas ponedoras. En total, el censo de pollos y gallinas registrado en Canarias en 2008 asciende a 3.829.288 (el 58,9% en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, y el 41,1% restante en Las Palmas). Las toneladas de peso en vivo producidas superan las 14.000, mientras que los huevos ascienden a más de 40.000 miles de docenas. De esta manera, el valor de la producción cárnica avícola supone aproximadamente el 8,9% del montante total del sector; por su parte, los huevos representan más del 16,5%.

 Con respecto avicultura1a la producción de huevos, la tasa de autoabastecimiento en las islas ha llegado a ser importante (aunque ha disminuido sensiblemente en los últimos años), mientras que, en el caso de la carne, teniendo en cuenta el número de consumidores y la demanda que representan respecto a la producción, los valores no superarían el 30%. Cabe hacer constar que, en ocasiones, se han detectado supuestos fraudes con carne de pollo congelado de importación, que se descongela, se trocea, y se ofrece como local.

Los avicultores canarios se enfrentan a un gran reto, debido a la necesidad de adaptarse antes de 2012 a la Directiva 1999/74/CE de la Comisión Europea, sobre normas mínimas de protección de las gallinas ponedoras, dentro de la Ley de Bienestar Animal. La sustitución de las jaulas de cría requiere una inversión muy elevada; además, con los nuevos requisitos en cuanto a espacio por jaula, se prevé una disminución del censo, y por tanto de la producción, lo que previsiblemente ocasionará un aumento de las importaciones procedentes de países terceros, donde no se cumplen las mismas reglas que en Europa en cuanto a higiene, sanidad, alimentación o bienestar animal, lo que implica una fuerte competencia debido a sus bajos precios.avicultura2

 De esta forma, se hace necesario apostar por líneas de apoyo que permitan afrontar esta tesitura con garantías. Se deberían fomentar campañas de información y concienciación de los consumidores sobre las características diferenciales del pollo producido en Canarias frente al importado, distinguiendo además a éste con alguna marca o distintivo que permitiera su identificación en los puntos de venta. Por último, sería necesario potenciar el establecimiento de controles que eviten posibles anomalías en las importaciones, garantizando que lo importado reúne los requisitos de calidad exigibles, además de un plan de vigilancia y seguimiento eficaz, que incluya la cadena de comercialización para evitar que el pollo congelado pueda llegar al consumidor como si fuera fresco.