Cunicultura

El sector cunícola canario se caracteriza por la convivencia de explotaciones grandes, de carácter industrial, provistas de un número importante de animales, con pequeñas granjas de carácter familiar, emplazadas generalmente en el medio rural y que mantienen un número reducido de animales, orientados al autoconsumo o al abastecimiento de las casas de comida cercanas.

cunicultura1Tradicionalmente, el consumo de la carne de conejo en el hogar ha estado muy ligado a las épocas de fiesta. Sin embargo, progresivamente se va contando con un mercado estable a lo largo del año. La carne de conejo tiene un bajo porcentaje de grasas (incluso menos que el pollo) y un alto contenido en proteínas, por lo su consumo está especialmente recomendado como parte de una dieta sana y equilibrada.

Respecto a la evolución del censo, el número de animales se mantuvo durante la década de los 90, pero a partir del año 99 se ha producido un descenso considerable. Según los últimos datos (Estadística Agraria de Canarias 2008), el total de animales censados sería de 91.217 (67% en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, 33% en Las Palmas). De ellos, 1.857 se corresponden con machos reproductores; 17.703 son hembras reproductoras; 4.637, hembras para reposición; y 67.020 gazapos de engorde. Las toneladas totales producidas (peso en vivo) superan las 1.300; respecto al valor de la producción, alcanza el 1,53% respecto al total de la producción ganadera de Canarias.cunicultura3

En los últimos años se han producido diversos avances en el subsector: las explotaciones se han modernizado, instaurándose sistemas de producción en jaulas, con la consiguiente mejora de las condiciones higiénico-sanitarias. En 2007 se inauguró en Tenerife el primer Centro de Inseminación de Conejos, donde se crían y seleccionan sementales de alta calidad genética para inseminar a las hembras reproductoras de la isla. También se trabaja en la implantación de sellos de calidad y garantía de origen, que permitan reducir el fraude respecto a la carne refrigerada o congelada de importación, que muchas veces se comercializa como local. Así, por ejemplo, la marca de Tenerife Rural “carne fresca de conejo de Tenerife” se podrá aplicar a la carne obtenida a partir de animales criados en explotaciones ganaderas de la isla, cumpliendo las normas de bienestar animal, con una alimentación controlada y empleando sistemas que garanticen en todo momento la trazabilidad.

Sin embargo, para los productores locales de conejos, las perspectivas continúan siendo críticas en lo que a comercialización y producción se refiere.

Así, los cunicultores reivindican estar más dotados de instrumentos para poder rentabilizar su actividad, con una mayor participación en el POSEI, así como un aumento de las inspecciones de sanidad para controlar la comercialización de animales que no hayan pasado por los mataderos homologados, evitando en gran medida los sacrificios domiciliarios, las importaciones incontroladas y la competencia desleal, lo que comportaría, consecuentemente, un mercado mucho más transparente.